La Preocupación

 
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La preocupación es un mal mortal, porque causa muchos problemas, incluyendo problemas de salud, familiares y económicos.

La desgracia que sufren las victimas de este mal es que inevitablemente desperdician tiempo y energía defendiéndose de o preparándose para cosas que no ocurren. Como dijo Calvin Coolidge, “Si ve que se aproximan diez problemas, tenga la seguridad que nueve caerán en la zanja antes de llegar a usted”. ¡La mayoría de las cosas que nos preocupan ni siquiera ocurren!

Puede tener la vida más increíble si deja de preocuparse constantemente. Si siempre espera un desastre inminente, difícilmente disfrutará la vida.

Aunque triunfe en su proyecto o logre su meta, no se sentirá satisfecho porque siempre anticipa el fracaso. Lo que más nos estimula es la idea de lograr la meta. Si le preocupa que el tren se descarrile durante el viaje, no disfrutará el bello paisaje de ese recorrido.

Ejercicio

Para controlar esa propensidad a las preocupaciones, debemos dedicarnos a actividades positivas. Las pesadas cadenas de la preocupación se forman durante las horas de ocio. En lugar de vivir preocupado por lo que podría ocurrir, piense en medidas positivas que podría adoptar para evitarlas, o para protegerse si ocurren.

(1)        ¿De qué se preocupa ahora?

(2)        ¿Qué medidas preventivas puede tomar?, ¿Qué alternativas tiene?

(3)        Si no estuviese preocupado por este problema, ¿cómo se sentiría? Por último, ¿realmente vale la pena preocuparse por eso?

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